Dos de las tres plantaban árboles
la vereda de enfrente reflebaja el cerro
No eran las mismas en los platillos
húmedos y tercos
Bebiendo el cal de los meses
La resina de las mañanas
Torciéndoseles el cuello
En los huecos de las muecas
Silvaron recados a los recreos
De pulseadas las tardes
De vichas las noches
Sin papeles los meses
Sin aliadas los días
Ahorca pero no fascina
Si ajusta recuerda el consejo
Ante todo aquí estamos
Y esperando a que se mueran todos los viejos
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