lunes, 9 de septiembre de 2019

La calle





                                                                                       El Alto - La Paz - Foto: Luisa Magdalena 






A los gatos no les importa caer parados, simplemente lo hacen: siempre caen bien. Distinto a las personas, que pueden caer bien al mismo tiempo que caen mal.

Esta noche puedo diferenciar dos tipos de personas del resto: las inteligentes por genética y las inteligentes por empeño. Veo a todas las del primer grupo enamorándose de las del segundo, como el gato que corre del perro o como el viento que levanta al barrilete, en todo caso, las del segundo grupo les temen a las del primero.

La astucia se estudia, la oratoria se copia y las del primer grupo extrañan el suspiro del esfuerzo de las calles en las que nunca estuvieron.

Me gusta caminar por las calles y tocar las rejas, acortar camino saltando algún escalón, acariciar una planta y sentarme en sus veredas. Me encanta sentarme en las veredas. No son más mías las calles por tener las uñas negras de tocar todo o tener polvo en los jeans porque no hay un solo sitio donde no apoye el culo. Pero yo si soy más de ella.

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